Un factor a tener en cuenta en el análisis de los efectos de la crisis es la estructura de las empresas españolas. Su tamaño es una variable clave que explica comportamientos diferenciados entre las empresas. Una de las características de las empresas en España es el predominio de pymes y micropymes, rasgo común a muchos países europeos.
Los datos del Directorio Central de Empresas muestran que durante la última década el porcentaje de empresas con menos de 10 trabajadores se ha mantenido estable en torno al 94% y más de la mitad no tenía ningún trabajador.