Sistema de Ciencia y Tecnología: un camino de mejora en riesgo

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En 2009, había 358.803 personas trabajando en I+D. El 45,4% trabajaba en las universidades, frente a un 37,4% empleado en las empresas y un 16,9% en la Administración Pública (tabla 11). Del total de personal de I+D, 221.314 (61,7%) eran investigadores y el resto, técnicos o auxiliares. En el caso de las instituciones de Enseñanza Superior, el porcentaje de investigadores ascendía al 76,9%, lo que significa que el 56,5% del total de investigadores españoles trabajaba en las universidades. Para el conjunto del sistema y de categorías profesionales, las mujeres representan el 39,8% del total, ascendiendo al 52,6% en la Administración Pública y al 43,7% en el sector de Enseñanza Superior. Estos porcentajes disminuyen ligeramente en la categoría de investigadoras y aumentan en la de técnicos y auxiliares.

Tabla 11 – Personal en I+D en jornada completa o parcial por sector de ejecución, ocupación y sexo. Valor absoluto y porcentaje. 2009

Administración Pública
Enseñanzasuperior
Empresas
Instituciones privadas sin fines de lucro
Total
Valor absoluto
Investigadores
34.277
125.130
61.116
791
221.314
Técnicos
16.434
15.887
51.318
212
83.851
Auxiliares
9.998
21.732
21.809
99
53.638
Total
60.709
162.749
134.243
1.102
358.803
Porcentaje por sector de ejecución
 
Investigadores
15,5
56,5
27,6
0,4
100
Técnicos
19,6
18,9
61,2
0,3
100
Auxiliares
18,6
40,5
40,7
0,2
100
Total
16,9
45,4
37,4
0,3
100
Porcentaje de mujeres
 
Investigadores
48,5
39,8
28,8
45,0
38,1
Técnicos
58,0
50,9
27,9
63,2
38,2
Auxiliares
57,7
60,6
34,5
68,7
49,5
Total
52,6
43,7
29,4
50,6
39,8

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de datos INE.

Para comparar el potencial humano realmente dedicado a actividades de I+D conviene utilizar datos de trabajadores en EJC (equivalencia a jornada completa). En 2009 había 220.777 personas en equivalencia a jornada completa (EJC) dedicadas a actividades de I+D (tabla 12). De éstas, 133.803 eran investigadores y el resto personal técnico y auxiliar. Por cada investigador EJC se gastaron 109.000 euros y había 0,65 técnicos o auxiliares. Sin embargo, la distribución de estos recursos no es homogénea por sectores de ejecución. Destaca la desventaja relativa del sector universitario, que tiene el 47,2% de los investigadores EJC, el 20,7% de los técnicos y auxiliares y el 27,8% del gasto. Esto implica que el gasto por investigador es la mitad que el de los centros dependientes de la Administración Pública y menos del 40% del de las empresas y que, por lo que se refiere a personal de apoyo, los investigadores universitarios disponen de un tercio de los que trabajan con los investigadores de la Administración Pública y menos de un tercio de los que lo hacen en las empresas.

Tabla 12 – Indicadores en I+D por sector de ejecución. 2009

Administración Pública
Enseñanza superior
Empresas
Instituciones privadas sin fines de lucro
Total
Gasto (en miles de euros)
2.926.733
4.058.359
7.567.596
28.988
14.581.676
Total de personal
45.353
81.203
93.699
522
220.777
Investigadores
24.165
63.175
46.153
311
133.803
Técnicos y auxiliares
21.189
18.028
47.546
211
86.974
Gasto por investigador (en miles de euros)
121
64
164
93
109
Técnicos y auxiliares por investigador
0,88
0,29
1,03
0,68
0,65

Nota: Los datos de personal son en equivalentes a jornada completa.
Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de datos INE.

Para poder valorar la aportación que hacen las universidades españolas a la ciencia y la tecnología, conviene tener en cuenta la posición de España en el contexto mundial, en términos de su potencial y de su productividad científica. Respecto al potencial, ya se ha visto que ha mejorado la posición de España a lo largo de las últimas décadas. En 2009, el esfuerzo que realizó España en financiación de I+D equivalió al 1,38% del PIB y se situó ya por encima del de Italia. Por otra parte, la producción científica española equivalía al 2,7% de la producción mundial, mientras que la riqueza material (PIB) era ligeramente inferior al 2,5% del total mundial. Esto indica que la productividad de España en ciencia era igual o algo mayor que su productividad general en economía. Pues bien, la producción científica de las universidades representaba aproximadamente el 66% de la producción científica total, frente al 28% de los hospitales, el 18% del CSIC, el 2% de las empresas y algo más del 4% de otros organismos públicos.

En el gráfico 16 se representa el impacto normalizado de las publicaciones de cada tipo institucional, que se puede interpretar como una medida de la calidad o al menos de la repercusión de la producción científica en el conjunto de la ciencia mundial. Como puede observarse, todas las instituciones científicas españolas, excepto las empresas, tienen un impacto normalizado superior a la media mundial, incluidas las universidades, que están una décima por encima.

Gráfico 16 – Distribución de la producción científica española y del impacto normalizado por sectores. 2003-2008

C2-G16

Nota: Los porcentajes de participación superan el 100% debido al conteo múltiple de artículos publicados en colaboración por autores pertenecientes a instituciones de distintos tipos.
Fuente: Moya-Anegón, F. D., Chinchilla-Rodríguez, Z. et al. (2008): Indicadores Bibliométricos de la Actividad Científica Española 2008. Madrid: FECYT.

En definitiva, a la luz de todos estos datos podemos concluir que el sistema universitario ha pasado a ser en España un elemento fundamental del sistema de Ciencia y Tecnología. Los rasgos más sobresalientes de su contribución son: ejecutan el 27% del gasto total en I+D, acogen al 45% del personal que trabaja en I+D y al 57% de los investigadores y producen el 66% de los artículos científicos con un nivel de impacto ligeramente superior a la media mundial. La consecuencia obvia es que las universidades españolas parecen estar contribuyendo de forma notable y eficiente a la mejora del sistema de Ciencia y Tecnología que se ha producido en España a lo largo de las últimas décadas.

Esta evolución positiva se ve muy afectada por los recortes sufridos por el Sistema de Ciencia y Tecnología y la difícil situación financiera de las universidades, lo que pone en peligro uno de los aspectos más positivos del desarrollo de nuestro país en la última década, clave para hacer posible el tan citado cambio de modelo productivo en nuestro país y la sostenibilidad del crecimiento económico y la competitividad de nuestras empresas.