La tasa de práctica deportiva de los hombres superaba en 18 puntos a la de las mujeres en 2010. Tal diferencia se ha mantenido durante las tres últimas décadas con unos valores que han oscilado entre el 15% y el 19% (ver tabla). La estabilidad numérica de esta tendencia refleja, posiblemente con mayor claridad que cualquier otro indicador social, que los modos que tienen los hombres y las mujeres en España de entender, vivir y relacionarse con el sistema deportivo como un todo tiene profundas raíces culturales.