La familia ha sido considerada tradicionalmente el cuarto pilar del Estado de Bienestar en nuestro país. La solidaridad intrafamiliar en forma de transferencia de recursos económicos y materiales y de servicios constituye la última y más importante red de apoyo ante las situaciones de dificultad de sus miembros. Tras años de fortalecimiento de las políticas de prestaciones públicas, cabe preguntarse cómo está respondiendo la solidaridad familiar en estos tiempos de crisis profunda.
La Fundación FOESSA realizó en 2009-2010 una segunda encuesta que replicaba la que había sido hecha en 2007 para ser publicada en 2008 en el VI Informe FOESSA. Sus resultados permiten conocer bien, como el título del informe expresa, “El primer impacto de la crisis” (coordinado por Miguel Laparra y Begoña Pérez Eransus y editado por la Fundación FOESSA, en Madrid, en 2010).
El entramado sociopolítico esperaría que la familia tuviera en estos momentos una similar capacidad de absorción de los problemas financieros y laborales que ha demostrado en otros contextos de dificultad económica que ha sufrido nuestro país. La familia fue capaz de actuar como un colchón gracias a la red de apoyo interdoméstico de la familia extensa y a la solidaridad intergeneracional.
La ayuda familiar en tiempos de crisis
La familia ha sido considerada tradicionalmente el cuarto pilar del Estado de Bienestar en nuestro país. La solidaridad intrafamiliar en forma de transferencia de recursos económicos y materiales y de servicios constituye la última y más importante red de apoyo ante las situaciones de dificultad de sus miembros. Tras años de fortalecimiento de las políticas de prestaciones públicas, cabe preguntarse cómo está respondiendo la solidaridad familiar en estos tiempos de crisis profunda.
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