Pan para hoy…hambre para mañana

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Pan para hoy…hambre para mañana | Informe España

Photo credit: jesuscm / Foter / CC BY-NC-ND

Los datos que ofrece la Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2014 se han presentado como un síntoma de la mejoría económica de nuestro país. Sin negar esta posibilidad creemos que pone de manifiesto otros fenómenos que ensombrecen el futuro:

  1. La pérdida de población joven
  2. La emigración de población española bien formada
  3. El envejecimiento de la población

España ha perdido 1.389.500 habitantes de 16 a 39 años.

Aunque la EPA que realiza el Instituto Nacional de Estadística no está diseñada para analizar la evolución de la población residente en España, sí permite extraer conclusiones de algunas variables sociodemográficas importantes.

Según la EPA, en 2011 se alcanzó un máximo histórico de 38.881.800 personas residentes en España de 16 y más años (ver tabla). Desde entonces la población de esa edad ha descendido hasta llegar a los 38.523.100 habitantes en el último trimestre de 2014. En 3 años España ha perdido 358.700 habitantes de 16 y más años.

Si desagregamos este dato por grupos de edad vemos dos comportamientos bien distintos. En ese período la población de 40 y más años ha aumentado en 1.030.800 personas. Por el contrario, la población de 16 a 39 años ha descendido en 1.389.500 personas. De esta cifra 775.300 son hombres (un descenso de casi el 10%) y 614.200 mujeres (un descenso del 8,2%).

Menos jóvenes y menos españoles

La desagregación por grupos de edad y nacionalidad disponible en las bases del INE no coincide exactamente con los grupos de edad que hemos analizado. Por este motivo incorporamos al análisis la población de 40 a 44 años, que en el período analizado aumenta ligeramente.

La población residente en España de 16 a 44 años ha descendido entre 2001 y 2014 en 1.345.500. Aunque habitualmente se habla del retorno de inmigrantes como explicación para este fenómeno, la realidad es que el mayor descenso en números absolutos se produce entre la población de nacionalidad española (772.300) seguidos de los latinoamericanos (538.300). En este último grupo se incluyen únicamente aquellas personas que tienen la nacionalidad de un país de América Latina y no aquellos que se han nacionalizado españoles o tienen doble nacionalidad.

Entre estos dos grupos hay una diferencia significativa: entre los españoles es mayor el descenso en el número de hombres que de mujeres, mientras que entre los latinoamericanos es al revés.

¿Y con estudios superiores?

Por último un breve análisis por nivel de formación alcanzado. En 2014 el INE incorpora a la EPA la nueva CNED-14  y de momento no ha publicado series homogéneas con la clasificación anterior. Por este motivo nos conformaremos con analizar la evolución de la población residente en España de 16 a 39 años con estudios superiores.

En estos tres años ha pasado de 5.022.00 en 2011 a 4.739.500 en 2014. Un descenso de 282.500 personas. Aunque no podemos decir que los universitarios emigren de forma masiva, sí es cierto que se produce una pérdida importante de capital humano bien formado y que no sabemos si podremos recuperar en un futuro.

Hambre para mañana

La conclusión más evidente de estos datos es que la población residente en España está envejeciendo. Este fenómeno ya se producía por dos motivos:

  1. Baja natalidad
  2. Aumento de la esperanza de vida

Ahora podemos añadir un tercer factor. La emigración de población joven, ya sea por retorno a sus países de origen o por emigración a terceros países. Se ha comentado ya en innumerables foros el problema que esto supone, por ejemplo, para el mantenimiento del sistema de pensiones. Más allá de este problema, de continuar esta tendencia estaremos poniendo en peligro nuestro concepto de sociedad.