Nuevas titulaciones: ¿efecto Lampedusa?

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En la actualidad existen 13.946 títulos (programas de enseñanza) en el Registro de Universidades, Centros y Títulos que gestiona el Ministerio de Educación. De ellos, 1.759 son programas de doctorado regulados por el Real Decreto de 1393/2007. Además, hay 2.883 programas de másteres y doctorado regulados por el Real Decreto 56/2005 que se pueden considerar no activos o próximos a la extinción. Por consiguiente, quedan 9.306 programas activos, de los cuales 4.322 corresponden a títulos antiguos de primero y segundo ciclo (diplomaturas, licenciaturas y enseñanzas técnicas de ciclo corto y largo) y 4.984 a nuevos títulos (2.199 de grado y 2.785 de máster).

La distribución de los nuevos títulos de grado y máster por ramas de conocimiento (ver tabla) es sensiblemente parecida a la de los antiguos títulos de primero y segundo ciclo, salvo en Ciencias de la Salud, que han pasado del 5,9% al 13,6% del total de la oferta de enseñanzas. La impresión que sugieren estos datos es que estamos ante una sustitución casi exacta de los viejos títulos de diplomado y licenciado no por los nuevos de grado, sino por la suma de grados y másteres.

Oferta de títulos antiguos y nuevos por ramas. Valor absoluto y porcentaje. Curso 2010/11

Primer y
Segundo ciclo
Nuevas titulaciones
Total
Grados
Másteres
Total
Valor absoluto
Artes y Humanidades
669
346
397
743
1.412
Ciencias
472
213
407
620
1.092
Ciencias de la Salud
254
297
380
677
931
Ciencias Sociales y Jurídicas
1.708
756
1.032
1.788
3.496
Ingeniería y Arquitectura
1.219
587
569
1.156
2.375
Total
4.322
2.199
2.785
4.984
9.306
Porcentaje
Artes y Humanidades
15,5
15,7
14,3
14,9
15,2
Ciencias
10,9
9,7
14,6
12,4
11,7
Ciencias de la Salud
5,9
13,5
13,6
13,6
10,0
Ciencias Sociales y Jurídicas
39,5
34,4
37,1
35,9
37,6
Ingeniería y Arquitectura
28,2
26,7
20,4
23,2
25,5
Total
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de datos del Ministerio de Educación.

La cuestión que se puede plantear es si nos encontramos ante un nuevo caso de “efecto Lampedusa”, tan común en las reformas universitarias (es preciso que algo cambie para que todo siga igual) o, por el contrario, existe una explicación racional de la situación actual compatible con el objetivo de una renovación profunda de la oferta de enseñanzas universitarias.

En realidad, la configuración de la nueva oferta de grados y másteres se puede interpretar como el resultado de la intersección de dos tendencias. Por una parte, es indudable que la reforma ha sido entendida como un simple proceso de sustitución de los títulos antiguos por títulos nuevos, con modificaciones en la distribución interna de créditos y materias, y algunas otras modificaciones complementarias relativas a la metodología docente y a la gestión de programas de enseñanza. De acuerdo con esta “pulsión Lampedusa”, el objetivo de la reforma parecería que no fuera otro que el de redefinir una vez más los títulos de siempre aprovechando la ocasión para introducir algunas mejoras o simples reivindicaciones corporativas en el diseño de los planes de estudio. Los propios documentos oficiales parecen reflejar a veces esta tendencia. Por ejemplo, cuando se habla de proceso de “transformación” de los viejos planes de estudio en los nuevos: Licenciado en Filosofía por Graduado en Filosofía o Ingeniero Técnico de Obras Públicas por el Grado en Ingeniería Técnica de Obras Públicas. En este sentido, se pueden interpretar también muchos de los másteres ofertados que en realidad responden a planteamientos de “ampliación” de los contenidos del grado, en línea con lo que en el sistema anterior eran los itinerarios de especialización que podían concluir en un segundo ciclo o muchos de los programas de doctorado.

Pero la reforma también ha abierto otras posibilidades de introducir innovaciones más radicales en la oferta de las enseñanzas universitarias. Y éstas se observan en dos modalidades principalmente. Por una parte, ha aumentado la oferta de títulos de grado que combinan dos o más perfiles tradicionales (Derecho y Empresariales, por ejemplo). Por otra, se han introducido ofertas radicalmente nuevas, sobre todo en el nivel de máster, vinculadas a programas de doctorado, a perfiles profesionales novedosos (sobre todo en ciencias de la salud y en estudios tecnológicos y humanísticos) o a diseños interdisciplinares dentro de una misma rama de conocimiento y entre varias ramas.

Por ejemplo, si consultamos los títulos que introducen en su denominación “Historia del Arte”, encontramos 26 titulaciones antiguas, 27 de grado (todas con igual denominación menos una, que añade una referencia a la conservación del patrimonio artístico) y 6 títulos de máster (la mayoría vinculados a la gestión del patrimonio artístico y cultural). Es un caso que podría calificarse de tendencia parcialmente lampedusiana: los nuevos títulos (salvo uno) son, en su diseño, parecidos a los antiguos, pero los másteres se aprovechan para crear una especialidad orientada profesionalmente a un área en la que se supone que hay una demanda social importante.

En otros casos, por ejemplo, en Física, hay una coincidencia casi exacta entre los títulos antiguos y los títulos de grado (20 en cada caso), pero aparece una amplia diversidad de títulos de máster (56), tanto de especialización académica (física avanzada, física nuclear, física de partículas) como de carácter interdisciplinar (biofísica, geofísica, etc.).

En el campo de ciencias de la Salud cabe reseñar la amplia oferta de nuevos títulos de máster. Mientras las denominaciones de grado, que generalmente se corresponden con campos de tipo profesional estrictamente regulados, reproducen casi exactamente las antiguas denominaciones de los títulos de ciclo corto y ciclo largo, en el nivel de máster se ofrece una amplísima gama de títulos (380) mayoritariamente orientados a especializaciones profesionales nuevas, además de a la investigación.

Las enseñanzas técnicas también han experimentado algunos cambios significativos. Se trata de un campo en el que tradicionalmente ha existido una fuerte tendencia a vincular titulación académica y título profesional con atribuciones legalmente reservadas. Con el problema añadido de que la existencia de dos niveles de formación universitaria (ciclo corto y ciclo largo) iba acompañada por la existencia también de dos niveles de ejercicio profesional, socialmente muy diferenciados, pero profesionalmente muy próximos, con escasa movilidad vertical y frecuentes conflictos competenciales. El nuevo diseño de grados y másteres no ha sido fácil de aplicar en ese escenario. Sin embargo, la oferta de programas de estudio se ha multiplicado y diversificado, especialmente en el nivel de estudios de máster, muy orientados a la especialización profesional, a pesar de las dificultades surgidas y de los múltiples conflictos, planteados incluso ante los tribunales de justicia, sin haber tenido siempre en cuenta la profunda transformación que se está operando en el Espacio Europeo de Educación Superior.