La gran transformación: las mujeres ocupadas

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La edad es una variable clave en los análisis del mercado de trabajo, ya que marca hechos estratégicos en la vida laboral de las personas. Tras finalizar los estudios, comienza la etapa de acceso al mercado de trabajo, con mayor o menor rapidez en función de los estudios o de la coyuntura económica, entre otras variables. Durante las edades centrales de la vida se permanece en el mercado laboral y la oferta de trabajo comienza a disminuir conforme se acerca la edad de jubilación. En definitiva, la tasa de empleo suele ser menor durante la juventud y en la franja de edad cercana a la jubilación. Además, no hay que olvidar que existen diferentes dinámicas también por sexo, dada la distinta trayectoria de hombres y mujeres en el mercado de trabajo.

Como se observa en la gráfico 4, las mayores tasas de empleo se encuentran en el tramo de edad central, entre 25 y 54 años, en el que la mayor parte de las personas ya han tenido experiencia laboral y todavía no empieza el proceso de salida hacia la jubilación. En el caso de los hombres, se sitúan entre el 80% y el 90% y su evolución muestra las fluctuaciones ligadas al ciclo económico: el descenso durante las crisis de los años setenta y primeros ochenta, en 1991-1993 y desde 2007. En este grupo de edad es en el que se observan mayores diferencias entre hombres y mujeres. Así, la paulatina inserción laboral de las mujeres ha hecho que su tasa de empleo haya crecido de forma espectacular en los últimos treinta años. Esta tendencia únicamente se detiene en los años de crisis.

Gráfico 4 – Evolución de la tasa de ocupación por sexo y grupos de edad. 1976-2011

C1-G04

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de INEEncuesta de Población Activa , varios números.

En cuanto a los hombres de 55 y más años, la trayectoria descendente se rompe a mediados de los años noventa, años en los que la tasa se estabiliza e incluso crece ligeramente. Sin embargo, a partir de 2007 comienza a descender de nuevo.

En los grupos de edad más jóvenes, las diferencias entre hombres y mujeres son menores y su evolución es similar. Así, la tasa de empleo de las personas entre 20 y 24 años crece de forma intensa en los años de expansión económica y, en cambio, se reduce ostensiblemente en los de crisis, situándose en torno a una media del 50% en los hombres y del 40% en las mujeres. La evolución del grupo más joven, con menores oscilaciones, es parecida a la señalada para las personas entre 20 y 24 años.