La crisis y el sistema de pensiones (I)

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La crisis está afectando muy seriamente a la población española. Millones de personas han perdido su empleo y un número importante de los trabajadores han visto congelado o reducido su salario. Las personas mayores, lógicamente, también han sufrido el impacto de la crisis en su situación económica por varias vías: a través de los ingresos que perciben –básicamente las pensiones– y por haberse vistos en no pocos casos abocados a ayudar a algunos miembros de su red familiar, fundamentalmente hijos que han perdido su empleo y con un elevado nivel de endeudamiento contraído durante la época de la “burbuja inmobiliaria”.

Las pensiones constituyen la principal fuente de ingresos de las personas mayores en España. El impacto de la crisis ha sido menor en los pensionistas que en los asalariados (tabla 18). Entre 2008 y 2012, el salario medio subió un 3,5%, al pasar de 22.087 a 22.864 euros anuales. En 2012, el avance respecto a 2011 fue prácticamente nulo, pues aumentó en apenas siete euros. Frente a ello, en el mismo período, las pensiones contributivas aumentaron un 15,3% y las no contributivas un 8,5%. El elevado incremento de las pensiones contributivas es resultado del denominado “efecto sustitución”: las nuevas pensiones que se incorporan al sistema (con largas carreras de cotización) son mucho más altas que las pensiones de las personas de más edad que fallecen (tabla 19). Por ello, lo lógico es comparar la evolución de los salarios con la revalorización de las pensiones establecida por ley. Bajo este parámetro, las pensiones amentaron un 5,8% entre 2008 y 2011, frente al 3,5% de los salarios. Esta ventaja no ha supuesto, en todo caso, ganancia de poder adquisitivo para los pensionistas, ya que el IPC en ese período se incrementó en 7,3 puntos.

Capitulo-3-Tabla-18-Mayores

 

Capitulo-3-Tabla-19-Mayores

El principal impacto de la crisis económica sobre el sistema de pensiones es la reducción de los ingresos por cotizaciones a la Seguridad Social, como consecuencia del descenso de la actividad económica y, en consecuencia, del empleo. Como se puede apreciar en el gráfico 8, los ingresos por cotizaciones crecieron de forma continuada y a un elevado ritmo entre 2005 y 2008, muy por encima del aumento del gasto en pensiones contributivas. Este proceso permitió acumular un importante Fondo de Reserva. A partir de 2008, los ingresos por cotizaciones empiezan a descender, mientras que los gastos continúan aumentando, aunque su ritmo se ralentiza a partir de 2010. En 2012 se produce el primer déficit del sistema de pensiones en este siglo y también por primera vez es preciso hacer uso del Fondo de Reserva.

Gráfico 8 – Evolución de los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social y de los gastos en pensiones contributivas. En millones de euros. 2005-2013

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(*) Datos hasta julio.
Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Sistema de la Seguridad Social. Resumen de ejecución del presupuesto, varios números.

Las previsiones económicas no auguran una rápida recuperación de la actividad económica y del empleo que permita volver a un nivel de ingresos capaz de cubrir los gastos en pensiones derivados de las condiciones actualmente establecidas. A ello hay que unir el hecho de que también la rebaja de salarios que se está produciendo y promoviendo como una de las vías de salida a la crisis impacta de lleno en la recaudación por cotizaciones. Según el INE, en 2011, el salario más frecuente en España era de 15.500 euros anuales, mientras que en 2010 superaba los 16.000 euros. Según estos datos, casi la cuarta parte de los pensionistas españoles (23,3%), tiene ya unos ingresos superiores al tramo salarial más frecuente entre los trabajadores en activo.

Por el lado de los pensionistas, la “tregua demográfica” (gráfico 9) que ha supuesto la incorporación de la menguada generación de la guerra y la inmediata posguerra dará paso a la entrada en el sistema de las generaciones del baby-boom, las más numerosas, con una esperanza de vida más elevada y, al menos en un primer momento, con pensiones más altas. El resultado no puede ser otro que el deterioro a corto plazo del balance del sistema de pensiones y una incertidumbre mucho mayor respecto al medio y largo plazo por razones demográficas. Aunque no hubiéramos sufrido una crisis económica o no hubiera sido tan profunda, igualmente tendríamos que reformar nuestro sistema de pensiones, como lo han hecho o están haciendo los países de nuestro entorno, que vivieron el baby-boom con una década de antelación a nosotros. España inició su proceso de reforma del sistema de pensiones con el Pacto de Toledo en 1995 y se han ido tomando numerosas medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema. El período de crecimiento económico más largo de nuestra historia y la llegada masiva de inmigrantes económicos restó urgencia a las reformas de mayor calado, que hoy reaparecen con fuerza en el contexto de una crisis de deuda que limita aún más las alternativas de respuesta.

Gráfico 9 – Evolución del número de altas iniciales de pensiones por clase. 1980-2012 

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(1) Hasta 1984 se incluían las altas por traslado entre provincias. (2) No incluye MUNPAL. (3) Las cifras de este año están afectadas por la nueva normativa de concurrencia de las pensiones SOVI.
Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Anuario de estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, varios años.