La crisis eleva la importancia de la familia

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En los conocidos Barómetros mensuales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondientes a los meses de diciembre de 1998, 2006 y 2010, se preguntó a los encuestados cómo creían que les irían las cosas al año siguiente en diferentes aspectos. El resultado de mayor relieve de la comparación es que se incrementa la valoración de expectativas respecto a la familia desde 2006 a 2010 hasta convertirse en el aspecto en el que más aumenta el porcentaje de los que creen que va a mejorar (ver tabla). Durante los doce años que separan a las encuestas, ha habido un descenso general en las expectativas de cara al año siguiente.

Evolución de las expectativas para el año siguiente respecto a diferentes aspectos de la vida. En porcentaje. 1997-2010

Mejor
Igual
Peor
1998
2006
2010
1998
2006
2010
1998
2006
2010
El trabajo que realiza o su profesión (*)
36,7
35,1
28,3
52,6
52,6
51,3
3,6
5,0
14,1
Su familia o su vida familiar
26,4
19,1
25,3
67,4
77,4
71,1
4,3
1,6
1,8
Su situación económica o los ingresos del hogar
29,0
27,3
22,0
58,4
63,9
53,5
6,6
6,1
18,7
El tiempo libre del que dispone
18,9
14,9
14,2
68,2
74,9
73,6
8,6
8,3
9,0
Su vivienda
13,5
11,3
82,4
83,1
2,5
3,5
Su salud o forma física
24,2
17,9
20,1
61,6
68,5
63,9
5,4
7,5
8,2
Su nivel educativo o formación
19,5
20,9
77,3
76,1
0,8
0,9
Sus relaciones afectivas
24,9
70,6
1,0

(*) No se han tenido en cuenta las respuestas de aquellas personas que no trabajan.
Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de CIS (2006): Estudio 2.666. Barómetro de diciembre 2006; y CIS (2010): Estudio 2.856. Barómetro de diciembre.

Por ítems, respecto al trabajo, en 1998 un 36,7% de personas consideraban que les va a ir mejor el año siguiente. En 2006 el porcentaje varía poco, pero desciende al 35,1% y es en 2010 cuando se produce una reducción significativa hasta situarse en el 28,3%. Un proceso similar pero inverso se produce entre los que opinan que les irá peor: pasan de un 3,6% en 1998 a un 5% en 2006. El gran salto se produce en 2010, cuando dicha percepción prácticamente se triplica respecto a 2006, al alcanzar el 14,1%.

La previsión sobre la situación económica o los ingresos del hogar es igualmente negativa: en 2006 se produce una ligera reducción respecto a 1998 de los que creen que les va a ir mejor (27,3% y 29%, respectivamente) y la disminución se acentúa en 2010 (22%), como consecuencia lógica del impacto de la crisis. El porcentaje de los que creían que les iba a ir peor, que estaba en torno al 6% en 1998 y en 2006, se triplicó hasta alcanzar el 18,7% en 2010. Ese empeoramiento no afecta mucho a las expectativas sobre la vivienda, aunque éste crece: los que creen que les iba a ir peor respecto a su vivienda pasan de un 2,5% en 2006 a un 3,5% en 2010; los que piensan que les va a ir mejor disminuyen del 13,5% al 11,3%. La gran mayoría predice que le va a ir igual (82,4% en 2006 y 83,1% en 2010).

Los encuestados creen que su tiempo libre sí se verá afectado negativamente: ha descendido desde el 18,9% que creía que les iba a ir mejor en 1998 hasta el 14,2% de 2010. También son menos optimistas respecto a la salud. En 1997, un 23,7% de los encuestados afirmaban que su salud o su forma física iban a mejorar al año siguiente y un 5,7% presentía que iba a empeorar. En 2006, el 17,9% pensaba que mejoraría (casi 6 puntos menos) y un 7,5% creía que empeoraría. En 2010, en plena crisis, hay más encuestados que decían que empeoraría (8,2%) y dos puntos porcentuales más sostenían que su salud o su formación física mejorarían (20,1%). También de 2006 a 2010 aumentan las personas que piensan que mejorará su educación y formación.

Respecto a la familia o la vida familiar, los porcentajes de los que creen que va a ir a peor no cambian: un 1,9% en 1998, un 1,6% en 2006 y un 1,8% en 2010. En cuanto a los que pronostican que su vida familiar mejorará, el 26% de 1997-1998 descendió al 19,1% en 2006 y de nuevo se ha incrementado al 25,3% en 2010. Apenas nadie piensa que sus relaciones afectivas – cuestión por la que sólo se pregunta en 2010– van a ir a peor, pues sólo el 1% prevé que empeorarán, frente al 24,9% que opina que mejorarán. Leído conjuntamente con la respuesta sobre la familia, se puede afirmar que uno de cada cuatro españoles pensaba en 2010 que sus relaciones familiares y afectivas iban a mejorar y sólo un 1%-2% creía que empeorarían. Respecto a la encuesta previa a la crisis, realizada en 2006, ha aumentado en seis puntos el porcentaje de los que preveían que su vida familiar mejoraría en 2011.