La clave está en los horarios laborales

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Se suele achacar la especificidad de los horarios españoles en el contexto de los países desarrollados a una cierta peculiaridad en nuestro proceso de modernización social, en la que los modelos o referentes no se hallaban en una organización social liderada por la burguesía industrial y articulada en torno a las estructuras productivas. Este planteamiento, que sitúa los horarios laborales como variable dependiente o derivada de otros factores sociales, puede explicar lo ocurrido en la primera mitad del siglo XX, pero difícilmente puede sostenerse hoy en día en todos sus términos.  Probablemente, los horarios laboralessean actualmente la variable independiente, el factor que en mayor medida está influyendo en el mantenimiento de unos horarios bastante distintos a los de los países de nuestro entorno y las consecuencias negativas que de ello se derivan.

La primera y más importante diferencia entre los horarios laborales españoles y los europeos es el tipo de jornada. Mientras que en España casi la mitad de los ocupados con jornada completa (47,3%, según los datos de la Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010 del INE) tiene jornada partida, con un paréntesis de al menos dos horas para la comida, en la mayoría de los países predomina mucho más claramente la jornada laboral continua, con una pausa de una hora para tomar algo. La extensión de la jornada continua es una de las principales demandas de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles.

La conjunción de ambos elementos (jornada partida y largo paréntesis para la comida) tiene como resultado la prolongación de la jornada laboral de los trabajadores españoles mucho más allá que la del resto de los europeos. En el gráfico 2 se recoge la evolución diaria del porcentaje de españoles que en cada intervalo horario está trabajando o estudiando. Los resultados marginales de las encuestas sobre el uso del tiempo en los países de la UE no permiten hacer la desagregación de esas dos actividades, pero el resultado es igualmente significativo, dado que, además, también en los horarios escolares y académicos arrastramos un retraso horario respecto a los países de nuestro entorno.

Gráfico 2 – Personas que están estudiando o trabajando en las distintas horas del día en varios países de la UE. En porcentaje. 2000

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Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de datos de Eurostat.

Se pueden apreciar con claridad varios aspectos. En primer lugar, la pausa para la comidaen Francia y Alemania se sitúa en torno a las 12:30 horas y en Reino Unido e Italia a las 13:00, mientras que en España se retrasa hasta las 14:30. En segundo lugar, la escasa reducción del porcentaje de personas que están trabajando en las horas de la comida en Alemania y Reino Unido indica que hacen un tipo de comida frugal, que en algunos casos implica no interrumpir el trabajo. No ocurre lo mismo con Francia, donde dicho porcentaje se reduce drásticamente, pero se recupera muy pronto, lo que indica que se hace un tipo de comida que implica interrupción del trabajo, pero por un tiempo corto. El caso de Italia es más similar al de España: la pausa para comer parece aumentar y se acerca a la española, pero, al tener adelantado su horario laboral respecto al de nuestro país, a partir de las 17:00 horas empieza a reducirse significativamente el porcentaje de personas que están trabajando o estudiando, una hora antes que en España. En Alemania, Reino Unido y Francia la salida habitual del trabajo se adelanta aún más y se sitúa entre las 15:00 y las 15:30 horas.

También en nuestro país –como se ha comentado– hay bastantes trabajadores que tienenjornada continua, sobre todo los que trabajan en la Administración Pública o en sectores como la banca. Esto explica en parte las grandes diferencias que se registran entre hombres y mujeres respecto a la hora de salida del trabajo. Como se puede apreciar en el gráfico 3, más de la mitad de las madres ocupadas termina su jornada laboral como muy tarde a las 17:00 horas, y un tercio a las 15:00 horas, mientras que en el caso de los padres más de un 40% lo hace a partir de las 19:00 horas.

Gráfico 3 – Hora de salida del trabajo en un día estándar de entre semana de los padre según sexo. Horas referidas a la tarde. En porcentaje. 2003

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Fuente: Meil Landwerlin, G. (2006): Padres e hijos en la España actual. Barcelona: Obra Social Fundación “La Caixa”, p. 52.

Muchas veces se relaciona la jornada partida con el tipo de comida que hacemos los españoles a mediodía, más abundante y más prolongada que la que se hace en otros países a esa hora. A este respecto, llaman la atención, no obstante, los datos de un estudio realizado por Amando e Iñaki de Miguel, que descubre que más de la mitad de los ocupados españoles dedican como mucho media hora para comer en un día laborable y cuatro de cada diez no supera el cuarto de hora. Por tanto, no parece lógico hacer responsable de esta especificidad horaria de nuestro país a las comidas. En realidad, da la impresión de que es más bien la oferta de horarios laborales por parte de las empresas la que está en la raíz de esta situación.

Por otro lado, según la Encuesta de Presupuestos Familiares, el gasto anual por persona en el menú del día en restaurantes se redujo un 12,5% entre 2007 y 2011. Complementariamente, se registra un aumento –sobre todo en el sector servicios– de los trabajadores que llevan su comida de casa en tarteras o tupper y almuerzan en su lugar de trabajo, lo que plantea en no pocos casos el problema de “ocupar” esas dos horas de descanso. Así, según los datos recogidos en el Estudio de mercado. Monográfico de monográficos, del Observatorio del Consumo y la Distribución Alimentaria del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, publicado en marzo de 2011, el porcentaje de los que se llevan la comida de casa para comer en la empresa o en un parque o plaza pasó de un 13,4% en 2008 a un 31,5% en 2011.