Hombres y mujeres en las clases sociales

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A la vista de las diferencias de composición por sexo de las distintas clases sociales, para entender mejor el cambio conviene examinar por separado la evolución de la distribución entre los hombres y las mujeres.

En cuanto a los hombres (gráfico 4), destacan dos tendencias de cambio que afectan tanto a los estratos superiores de la estructura –el mundo del trabajo no manual– como a los inferiores –el mundo del trabajo manual–. En la zona alta de la estructura, hay que hacer notar que la expansión de las clases directivas y profesionales ha sido más intensa que la de los empleados de cuello blanco de nivel alto y bajo: en 1995 había 0,9 profesionales y directivos de nivel alto y bajo por cada empleado de cuello blanco de nivel alto y bajo; en 2010 eran 1,2. Esto significa que, después de estos quince años, los profesionales y directivos son más numerosos que los demás empleados de cuello blanco entre los hombres.

Gráfico 4 – Evolución de la estructura de clases de la población ocupada masculina. En porcentaje. 1995-2010

C5-G04

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de INE, Encuesta de Población Activa, varios números.

Por lo que se refiere al mundo del trabajo manual, tal vez lo más significativo sea el retroceso de los trabajadores manuales cualificados, una categoría compuesta mayoritariamente por hombres. Pero hay que hacer constar que la destrucción de empleo en esta clase social se concentra en el trienio 2008-2010 como consecuencia de la crisis económica. De hecho, la de los trabajadores manuales cualificados es la única de las clases que entre los hombres pierde una parte significativa de sus miembros a causa de la crisis (debido sobre todo a la caída del empleo en la construcción).

Ninguna de las otras clases pierde tamaño en términos relativos, ni siquiera los pequeños empleadores y autónomos. Éstos han conseguido detener la tendencia de los últimos años noventa y primeros del siglo. Han mantenido estable su peso en la estructura durante los años de la crisis, porque en esta categoría la intensidad de la destrucción de empleo es similar a la del conjunto de las clases.

Gráfico 5 – Evolución de la estructura de clases de la población ocupada femenina. En porcentaje. 1995-2010

C5-G05

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de INEEncuesta de Población Activa, varios números.

La evolución de la estructura de clases de las mujeres ocupadas se caracteriza, en primer lugar, por el retroceso, aún más acusado que entre los hombres, de la clase de las pequeñas empresarias y autónomas: representaban un 20,4% de todas las ocupadas en 1995 y han disminuido hasta constituir menos de una décima parte (8,6%) en 2010 (gráfico 5). En segundo lugar, se ha producido, como entre los hombres, una expansión de las dos clases profesionales, que al final del período han llegado a representar una cuarta parte de la estructura (cuando al principio representaban menos de una quinta parte). En tercer lugar, la clase que más ha crecido en términos relativos a su tamaño en 1995 ha sido la de las empleadas en el comercio y otros servicios de nivel bajo (una de cada cinco ocupadas en 2010). Su crecimiento ha sido claramente superior al de las ocupaciones intermedias (sobre todo empleadas de la administración), al punto de que han terminado por superarlas en tamaño al final del período para convertirse en la segunda clase con más integrantes en 2010. Merece la pena, en cuarto lugar, mencionar también la evolución de la clase más numerosa entre las mujeres, la de las trabajadoras no cualificadas, quienes, tras experimentar un crecimiento relativo sostenido hasta 2008, han comenzado a experimentar una considerable pérdida de empleo como consecuencia de la crisis. De hecho, entre las mujeres es la única de las clases que pierde peso relativo en la estructura entre 2008 y 2010. Por lo tanto, se puede decir que su pauta de cambio es en cierto sentido similar a la de los trabajadores cualificados varones.