Hombres y mujeres en el mercado laboral

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La evolución del empleo durante estos años de crisis económica ha puesto de manifiesto una trayectoria muy diferente para hombres y para mujeres, de forma que sus niveles de desempleo son en la actualidad casi iguales (aunque partían de niveles muy distintos: en 2007, la tasa de paro masculina se situaba en torno al 6% frente al 10% de la femenina).

Sin embargo, las tasas de paro no son suficientes para hacernos una idea de cuál es la situación de hombres y mujeres en el mercado de trabajo. En el gráfico que sigue se muestran las tasas de actividad y de ocupación según sexo y vemos que la brecha entre ambos se ha reducido sustancialmente, pero la diferencia aún es de, aproximadamente, unos quince puntos.

grafico_paro_tasa_actividad_empleo

El incremento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo ha sido imparable: si en 1980 había menos de 4 millones de activas, el dato del último trimestre sitúa en casi 10,4 millones el número de mujeres activas. Este crecimiento se ha producido fundamentalmente en los últimos veinte años, en los que la cifra se ha duplicado.

Además, dicho incremento se ha mantenido en estos años de crisis económica. Como se observa en el gráfico, la tasa de actividad femenina ha pasado de un 49,7% en el último trimestre de 2007 a un 52,7% en el primer trimestre de 2011. En este mismo periodo, la correspondiente a los hombres se ha reducido desde un 69,2% a un 67,4%. Este descenso se ha producido principalmente por la menor participación de los varones menores de 25 años, comportamiento que también se ha producido entre las mujeres de la misma edad, aunque en menor medida. La razón parece ser el mantenimiento en el sistema educativo (o la vuelta al mismo), dadas las menores oportunidades de empleo en el entorno actual de crisis económica.

La diferencia en la evolución de las tasas de participación de hombres y mujeres está centrada en lo que ocurre en las edades centrales (entre los 25 y los 55 años): los hombres mantienen tasas de actividad superiores al 90%, en las que ya se situaban durante la década de los setenta. En cambio, en esos años, las mujeres en el mismo tramo de edad presentaban una tasa de participación inferior al 30%. En la actualidad, dicha tasa se sitúa en valores cercanos al 80%. En definitiva, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo en España ha experimentado un cambio rápido e intenso y la actual crisis económica no ha cambiado la tendencia de largo plazo.

Sin duda, uno de los factores que contribuyen a explicar esta evolución es el nivel educativo. Tanto para las mujeres como para los hombres hay una relación claramente positiva entre nivel educativo y participación, pero hay diferencias: las tasas de actividad masculinas se sitúan por encima del 70% a partir de la educación secundaria (y superan el 80% en los niveles superiores); en cambio, las correspondientes a las mujeres con educación secundaria se sitúan entre el 50%y el 70% y superan el 80% en los niveles universitarios.

En definitiva, la mayor pérdida de empleo masculino en estos años de crisis económica podemos explicarla con, al menos, dos razones: la construcción (más del 90% de los puestos en este sector los ocupan hombres) y el nivel educativo, puesto que la reducción del empleo se ha concentrado en las personas con nivel educativo bajo (en 2007, el porcentaje de personas ocupadas con estudios universitarios se situaba en el 29% para los hombres y el 38% para las mujeres).