El modelo autonómico actual pierde apoyo

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El modelo autonómico actual pierde apoyo | Informe España 2014El primer dato relevante del análisis de los barómetros autonómicos publicados por el CIS hasta la fecha (2005, 2010, 2012) es que la organización autonómica ha perdido apoyo entre los ciudadanos (tabla 1). En 2005 más de la mitad de los entrevistados (51,4%), entre las fórmulas alternativas de organización del Estado en España que se ofrecían, optaba por “un Estado con comunidades autónomas como en la actualidad”. En 2012 no llegaba a uno de cada tres (31,6%).

En realidad, los datos de 2005 no son estrictamente comparables con los de los otros dos años en los tres ítems intermedios, pues uno de ellos (“un Estado en el que las comunidades autónomas tengan menor autonomía que en la actualidad”) no aparece en el primer barómetro. Los que sí son plenamente comparables son los ítems extremos. En ellos se observa claramente que la opción recentralizadora (“un Estado con un único Gobierno central sin autonomías”) es la que más ha avanzado: el 8,7% de 2005 prácticamente se triplicó en 2012, hasta llegar a un 23,1% de las respuestas. La alternativa opuesta (“un Estado en que se reconociese a las autonomías la posibilidad de convertirse en naciones independientes”) pasa de un 6,6% en 2005 a un 9,7% en 2012.

Por tanto, el apoyo al actual modelo territorial, incluyendo las alternativas que plantean su reforma al alza o a la baja en el nivel de autonomía, pasó de un 77,7% en 2005 a un 70,1% en 2010, para desplomarse hasta un 58,7% en 2012.

Capitulo4-Tabla1-Autonomias

La desagregación de los datos por comunidades autónomas muestra resultados sorprendentes y en alguna medida inesperados. Quizá el más llamativo sea que el País Vasco es la única de las cinco autonomías analizadas donde aumenta el apoyo al modelo territorial actual, hasta ocupar el primer puesto, por delante de Extremadura. En 2005, un 59,4% de los entrevistados en el País Vasco optaron por alguna de las alternativas intermedias, porcentaje que escaló hasta el 66,2% en 2012. En el mismo período, Extremadura pasó de un 86% a un 61,1%. Siguiendo con el País Vasco, la opción recentralizadora se ha mantenido como testimonial, mientras que la alternativa independentista disminuyó en 2012 frente a 2005, aunque repuntó respecto al mínimo de 2010. Parece claro que estos datos no son ajenos al hecho de que el País Vasco, junto con Navarra, cuentan con un sistema fiscal propio claramente ventajoso en cuanto a sus resultados de financiación, un aspecto muy relevante en un período de crisis como el actual, máxime cuando se trata de territorios ricos en el contexto español.

El contraste del País Vasco con la otra comunidad histórica seleccionada para este análisis, Cataluña, no puede ser mayor. En este territorio, el apoyo a las distintas opciones autonomistas pasó de un 71,5% en 2005 a un 47,3% en 2012, una reducción de 24,2 puntos porcentuales en apenas siete años. Crecen las alternativas extremas, pero el salto cualitativo se produce en la opción independentista, que pasa de un 20,7% en 2005 a un 37,4% en 2012. En el País Vasco, esta alternativa se redujo de un 29,2% a un 25,7% en el mismo período. Cabe suponer que la opción independentista en Cataluña haya aumentado en los dos últimos años, marcados por la fuerte movilización social y política a favor del denominado “derecho a decidir” desde la Diada de 2012. A este respecto, según los últimos sondeos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), que depende de la Generalitat de Catalunya, más de la mitad de los catalanes votaría a favor de la independencia en un eventual referéndum de autodeterminación.

En realidad, con quien Cataluña muestra un paralelismo invertido es con Madrid. También en este caso las opciones autonomistas sufren un notable descalabro, prácticamente idéntico al de Cataluña, al pasar de un 73,1% en 2005 a un 49,6% en 2012. Pero el incremento complementario lo recoge casi en su totalidad la opción recentralizadora, que prácticamente se triplica: de un 14,7% en 2005 a un 36,8% en 2012.

Al igual que entre las comunidades históricas, llaman la atención las diferencias que se observan entre Andalucía y Extremadura. Esta última es, de hecho, la comunidad autónoma en la que más desciende el apoyo a las opciones autonomistas, que se desploman casi 25 puntos porcentuales, al pasar de un 86% en 2005 a un 61,1% en 2012. En el mismo período, Andalucía desciende desde un 80,7% a un 72,3%, con una reducción de apenas ocho puntos porcentuales. La opción recentralizadora se dispara en Extremadura al multiplicarse por más de cuatro y situarse casi al mismo nivel que Madrid en 2012 (34,1%). El incremento es mucho más moderado en Andalucía (14,6%).