Desindustrialización y cambio de la estructura de clases: una comparativa

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Existen varias hipótesis en cuanto a la forma que está tomando la transformación socioestructural en las sociedades avanzadas a lo largo de las últimas décadas. Dado el declive que sufre el sector secundario (industrial) desde los años setenta, caben pocas dudas de que han perdido protagonismo los trabajos manuales al darse el paso a una economía de servicios. Asimismo, existen pocas dudas de que han cobrado más importancia los empleos de nivel alto y medio-alto, es decir, los de los directivos y profesionales. Sin embargo, existen diferentes narrativas sobre el desarrollo del resto de las ocupaciones . En cuanto a la oferta de mano de obra, cabría esperar una mejora generalizada del perfil ocupacional de las economías posindustriales puesto que la expansión educativa mejoró de forma importante el nivel de formación de la población. Al mismo tiempo, existe otra hipótesis que afirma que el cambio tecnológico y la informatización, sobre todo, han mermado la demanda de personal administrativo, ya que muchas tareas administrativas pueden ser llevadas a cabo más efectivamente por máquinas y ordenadores. En cambio, muchos trabajos que no requieren más que un nivel de formación básico, como el de camarero, peluquero, chófer o personal de limpieza, no son fácilmente sustituibles. Obviamente, las dos hipótesis implican consecuencias muy diferentes para las clases medias y la clase obrera. Mientras la primera predice un crecimiento de las clases medias a costa de las clases bajas, la segunda apunta a una polarización de la estructura de clases y a la consecuente pérdida de puestos de trabajo en la zona media de la distribución.

Para comprobar empíricamente qué patrón ha seguido el cambio estructural en Europa empecemos con los hombres, e inspeccionemos la diferencia en los porcentajes que corresponden a cada clase entre 1995 y 2009, en los cuatro países seleccionados.

Como muestra el gráfico 13, la clase que más peso ha perdido entre los hombres españoles son los autónomos y pequeños propietarios. Como ya hemos comentado en el segundo epígrafe del capítulo, esta tendencia está muy ligada al declive de la agricultura. En cambio, el porcentaje de los trabajos manuales cualificados sólo se ha reducido marginalmente en España en el período de referencia. La paulatina desaparición de la clase de obreros cualificados ha sido más pronunciada en Francia y, sobre todo, en Dinamarca, donde ha disminuido en seis puntos porcentuales. En Reino Unido, en cambio, aumenta. En España, la clase de trabajadores no cualificados se ha mantenido constante.

Entre los hombres, la clase que más ha crecido en tamaño en España desde 1995 es la de los directivos y profesionales de nivel bajo (3,6 puntos), seguida de la de los directivos y profesionales de nivel alto (3,2 puntos). También han crecido marginalmente las ocupaciones intermedias y los trabajadores de servicios y comercio de nivel bajo. Un leve aumento de las ocupaciones intermedias también se observa de forma similar en los otros tres países. El país donde la proporción de los trabajadores de servicios y comercio de nivel bajo ha aumentado más es Dinamarca.

Gráfico 13 – Evolución de la estructura de clases de la población ocupada masculina en cuatro países de la UE. En porcentaje. 1995-2009

C5-G13

 

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de datos de Eurostat.

En resumen, la pauta predominante entre los hombres es la de una mejora (upgrading) general de la estructura de clases, con un crecimiento del segmento de los directivos y profesionales, que han cobrado mayor importancia a costa de los trabajadores no cualificados y manuales cualificados. En España y Francia también ha disminuido la clase de los autónomos y pequeños propietarios. En contraste con lo que sostiene la hipótesis del cambio tecnológico, las ocupaciones intermedias no parecen haber perdido terreno en ninguno de los países analizados.

Los cambios han sido en general más marcados entre las mujeres (gráfico 14). En España, las variaciones en el tamaño relativo de las clases siguen básicamente la misma dirección que entre los hombres, pero son algo más pronunciadas. Han crecido más las ocupaciones intermedias y sobre todo el número de trabajadoras en servicios y comercio de nivel bajo. En Francia han disminuido cinco puntos las ocupaciones intermedias, mientras la proporción de directivas y profesionales de nivel bajo ha aumentado en la misma medida. En Dinamarca han cobrado más peso todos los empleos de nivel medio y alto. En Reino Unido, el cambio más claro ha sido una sustitución de los puestos de trabajo no cualificados por los trabajos de servicios y comercio de nivel bajo.

Gráfico 14 – Evolución de la estructura de clases de la población ocupada masculina en cuatro países de la UE. En porcentaje. 1995-2009

C5-G14

 

Fuente: Elaboración Fundación Encuentro a partir de datos de Eurostat.

En síntesis, entre las mujeres también ha tenido lugar una mejora del perfil ocupacional. Ha crecido el número de directivas y profesionales. Al mismo tiempo, las ocupaciones intermedias, de carácter predominantemente administrativo, han aumentado en España y Dinamarca y disminuido en Francia y Reino Unido. En España y Francia han aumentado un poco las trabajadoras no cualificadas, mientras que su peso en la fuerza laboral inglesa y danesa ha disminuido bastante. En España y Reino Unido se observa un crecimiento considerable de las trabajadoras de servicios y comercio de nivel bajo.

En cuanto a la hipótesis de la uniformización, se puede constatar que, aunque las estructuras de clases de los países analizados hayan experimentado cambios algo parecidos a lo largo de los últimos años, también ha habido procesos divergentes. Estamos muy lejos de que las sociedades europeas se vuelvan idénticas en cuanto a su estructura social.