Datos demográficos recientes de la inmigración

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La migración que España recibe es económica y la crisis afecta en gran medida a uno de los sectores más relevantes del mercado de trabajo español, la construcción, en el que se encuadran muchos inmigrantes. Sin embargo, si se observa la evolución de la población extranjera, ésta ha experimentado un crecimiento importante, tanto entre 2007 y 2008 (16,6%) como en 2009 (7,2%). En 2010, la población empadronada extranjera continuó creciendo, si bien a un ritmo menor (1,8%) y en 2011, según los datos avance publicados por el INE, se da por primera vez una disminución en el número de efectivos (–0,3%).

Sin embargo, este dato no tiene por qué traducirse literalmente en un descenso en el número de extranjeros. Por un lado, cada año se depuran las inscripciones padronales y se dan de baja los registros que no se hayan renovado durante dos años consecutivos. Por otro, la obtención de la nacionalidad española por parte de ciudadanos extranjeros implica su desaparición del Padrón como extranjeros.

La población extranjera empadronada sigue siendo mayoritariamente masculina, pues un 53% son hombres. Sin embargo, depende de la nacionalidad. Existen colectivos muy masculinizados; entre las nacionalidades más representadas destacan los marroquíes (60% de hombres). La pauta contraria se da especialmente entre los latinoamericanos (55% de mujeres de Colombia, 57% de Bolivia).

Más de la mitad de los empadronados extranjeros pertenece a ocho nacionalidades, todas ellas de países menos desarrollados que el nuestro. Concretamente, rumanos (14,5%), marroquíes (13,1%), ecuatorianos (7%), colombianos (5,1%), bolivianos (3,7%), búlgaros (2,9%), chinos (2,8%) y peruanos (2,4%). Nótese que tan sólo dos de los colectivos son de países de la UE ampliada. Del conjunto de los países latinoamericanos proviene el 30,6% de los inmigrantes que residen en España.

Además, esta inmigración rejuvenece en el presente y de cara al futuro inmediato a la población española. Dos datos suelen señalarse para avalar esta afirmación: las edades que predominan en la migración y los nacimientos de madres extranjeras. El primero es un dato importante, pues la población extranjera menor de 45 años representa el 77,5% del total de los inmigrantes. Si se observa el tramo de edad entre 15 y 44 años, representa el 63% de todos los inmigrantes. En el caso de población española, estos porcentajes bajan al 55,6% entre los menores de 44 años y al 40,8% en el grupo de 15 a 44 años.

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Por otra parte, los mayores de 65 años suponen el 5, 4% del total de los extranjeros, mientras que los españoles en ese mismo tramo de edad representaban el 18,5%.

Respecto al número medio de nacimientos de madres extranjeras y madres españolas, éste ha sido relevante años atrás, cuando el número medio de hijos de madres extranjeras era mucho alto que el de las españolas (un 2,05 frente al 1,21 en 2002). Sin embargo, aunque siempre ha sido más alto el número medio de hijos de madres extranjeras, esta tasa descendió en 2006, subió ligeramente en 2007 y 2008 y volvió a bajar en 2009 y 2010. La crisis y la adaptativa asunción de las pautas de la sociedad receptora pueden explicar estos datos.