Conciliación: lo que las empresas dicen y lo que hacen

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Las dificultades que los horarios laborales españoles plantean para la conciliación de la vida personal y laboral no sólo tienen costes para los trabajadores, sino también para las empresas. Así lo manifiestan ellas mismas. Como se puede apreciar en el gráfico 5, el mayor grado de acuerdo entre los empresarios y los directivos se observa en los ítems de que afecta a la calidad, la eficacia y la productividad de los empleados, a la satisfacción profesional y personal del empleado y al clima laboral y la buena gestión de los recursos humanos de la empresa. No ocurre lo mismo en lo que se refiere a otros aspectos relacionados con factores estratégicos de la empresa.

Gráfico 5 – Opinión de las empresas respecto a los efectos negativos del conflicto entre la vida personal y laboral. Saldos netos (*) en porcentaje. 2006

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(*) Diferencia entre el porcentaje de respuestas: total-parcialmente de acuerdo y total-parcialmente en desacuerdo.
Fuente: EOI (2006): La Responsabilidad Social Corporativa: las políticas familiarmente responsables de las empresas en España.

“En definitiva, si bien los directivos parecen tener en cuenta algunas implicaciones nocivas de la falta de conciliación sobre la productividad, la calidad de vida o la satisfacción personal de los propios trabajadores, mucho más imprecisas y vagas resultan las opiniones sobre las consecuencias sociales del problema y sobre las incidencias del mismo en la imagen y percepción social de la empresa. Como vemos, no existe una concienciación muy extendida entre los directivos en España acerca del problema que implica para las personas, la sociedad y la empresa, la falta de armonía y equilibrio entre la vida familiar y laboral”.

Esta concienciación difusa quizá explique también el hecho de que la proporción de empresas que opinan que instaurar programas que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar para mejorar algunos de esos ámbitos que reconocen afectados por la falta de dicha conciliación sea menor que la registrada en el gráfico anterior. Así, siendo muy mayoritaria la opinión de que el conflicto entre vida personal y laboral afecta a la productividad de los empleados, sólo un 18,5% de las empresas del municipio de Madrid (gráfico 6) consideraban que la implantación de políticas familiarmente responsables en sus empresas tendría como consecuencia un incremento de la productividad. Lo mismo ocurre en lo que se refiere a la mejora de la gestión (25,9%). Estos datos podrían interpretarse también como que las empresas españolas visualizan el problema en mayor medida que aceptan su responsabilidad y su capacidad de respuesta al mismo.

Gráfico 6 – Consecuencias positivas de implantar políticas familiarmente responsables según las empresas madrileñas. En porcentaje. 2006

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Fuente: EOI (2006): La Responsabilidad Social Corporativa: las políticas familiarmente responsables de las empresas en España.

Ante tal cantidad de datos que pondrían de manifiesto la existencia de una demanda social significativa de cambios en los horarios laborales en nuestro país, surge la pregunta de por qué no se avanza o se hace tan lentamente. Una de las causas fundamentales se acaba de señalar: más allá de los pronunciamientos públicos, el modelo de empresa y directivo, la cultura organizativa, sigue constituyendo una gran rémora en este aspecto. Desde una perspectiva más general o institucional, esta posición bifronte de las empresas queda bien reflejada en la tabla 2, tomada del estudio Conciliación de la vida familiar y la vida laboral: Situación actual, necesidades y demandas del Instituto de la Mujer,  que recoge las opiniones de directivos, básicamente responsables de recursos humanos. Así, al mismo tiempo que casi el 80% de los entrevistados se muestra más bien de acuerdo con que “las empresas privadas deben facilitar todo lo posible la compaginación de la vida familiar y laboral de los/as trabajadores/as, ya que se trata de una responsabilidad social de la empresa”, prácticamente el mismo porcentaje opina que “el Estado debe asumir los costes económicos de implantación de medidas sociales en la empresa privada”. Esta atribución mayoritaria al Estado por parte de las empresas de la responsabilidad en la solución del problema de la conciliación pone de manifiesto el contraste entre la expresión de lo políticamente correcto y el verdadero compromiso empresarial con las políticas de conciliación, muchas de las cuales se ven afectadas por los horarios laborales.

Por si quedaba alguna duda, es muy esclarecedor que dos de cada tres entrevistados se muestren más bien de acuerdo con la afirmación de que “la empresa privada debe tener una orientación exclusiva hacia el logro de la mayor productividad”, por más que, al mismo tiempo, tres de cada cuatro muestre su aquiescencia con la opinión de que “no son incompatibles el logro de una alta productividad y la aplicación de medidas de conciliación en la empresa”.

En este contexto, tampoco resulta sorprendente que uno de cada tres directivos de las empresas españolas se muestre total o parcialmente de acuerdo con una afirmación tan rotunda como “un alto compromiso con la empresa supone necesariamente trabajar muchas horas y plena disponibilidad horaria” (gráfico 7). A este respecto, en el citado estudio del EOI se afirma: “En España el perfil empresarial está marcado mayoritariamente por una cultura poco flexible, donde la presencia física en el puesto de trabajo es la principal medida con la que se valora el compromiso de los trabajadores hacia la compañía y no son los resultados y la consecución de objetivos los criterios principales de evaluación”.

Gráfico 7 – Grado de acuerdo de los gestores de empresa entrevistados con la frase “un alto compromiso con la empresa supone necesariamente trabajar muchas hora y plena disponibilidad horaria”. En porcentaje. 2006

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Fuente: EOI (2006): La Responsabilidad Social Corporativa: las políticas familiarmente responsables de las empresas en España.